7 feb. 2012

.: Finde 007: Madrid :.

Este finde en Madrid empezó la noche del jueves al viernes en la estación de autobuses Plaza de Armas de Sevilla. Allí cogería un bus que en 6 horas y cuarto me llevaría a la capital de España.

El autobús pertenece a la empresa Socibus y cuesta la ida y vuelta 35,7€ si se compra en ventanilla o 40,30€ si se compra online en su web. Los autobuses para este trayecto suelen ser nuevecitos con plazas amplias, y en el que iba yo tenía en los cristales pegatinas que indicaban que tenía wifi. Y sí, lo tenía, pero sin conectividad que es como si no lo tuviera. Hubo gente que se quejó al conductor y éste solo pudo decir "yo de eso ni idea".

Tras las primeras 3 horas y media de viaje el bus paró en la estación de servicio Abades en Bailén, donde sí que había wifi aunque muy raro. En Foursquare decía que estaba en China y el Twitter se me desconfiguró un poco. Extraños sucesos en un área de servicio que te cobra 5€ por un minibocata y 2€ por un refresco. Yo como los llevaba ya de casa solamente compré unos chicles por 1,10€.

Un detalle digno de comentar en este trayecto es que con la obra de la nueva autovía que hicieron hace poco para pasar el Parque Natural de Despeñaperros el camino se hace más sencillo, más rápido y lo más importante, más seguro que antes.

Se me hizo muy corto el viaje, dormí casi toda la noche y a las 7:00 me desperté entrando en Madrid. El bus llegó a la Estación Sur, en la que se encuentra la estación de metro de Méndez Álvaro


Bajé y compré un metrobús de 10 viajes por 9,30€ y cogí la línea 6 en dirección a la parada de Puerta del Ángel que está cerca de casa de mi prima que me iba a adoptar esos días. Una vez allí tenía que coger el bus de la línea 25 pero lo perdí, así que me di un paseíto mañanero por el parque nuevo que hay a orillas del río Manzanares hasta que llegué a su casa.


El viernes fue un día tranquilo, hice unos recaditos con mi tío y más tarde me di una vuelta en bicicleta por el Parque del Manzanares para conocerlo mejor y ver todos sus puentes. El que tenía más a mano era el Puente de Segovia, construído en el siglo XVI por orden de Felipe II.


A continuación pasé por la Pasarela de San Conrado, que es un puente de hierro en forma de Y. 


En la otra orilla del río, cerca de esta pasarela se encuentra el Estadio Vicente Calderón.


Seguí avanzando con la bici pasando por debajo de un puente que tenía un parque de juegos en su parte baja  bastante integrado con el entorno:


Y pedaleando llegué hasta el conocidísimo Puente de Toledo, construido en el siglo XVIII y que tiene en su parte media unas hornacinas de San Isidro y Santa María de la Cabeza.


Avancé un poco más y di con el Puente de Arganzuela, diseñado por Dominique Perrault en forma de espiral doble, que con un coste de 13 millones de €, se ha convertido en uno de los símbolos de este nuevo entorno del río Manzanares.


Ya iba siendo la hora de comer, así que emprendí la vuelta por la otra orilla para ver lo que me pude haber perdido en la ida. Que lo pongo a continuación. Ya el resto del día lo pasé en familia y planeando lo que vendría al día siguiente.




Al día siguiente, el sábado, nos fuimos por la mañana al Parque del Retiro para que los peques vieran una función en el teatro de títeres que allí se encuentra. Empezaba a las 12:30 y el pequeño graderío se llenó de gente bastante rápido. La compañía Títeres Gaviota hizo que lo pasáramos bien (sobre todo los más pequeños) con la obra "El perfume de la flor". Recomiendo si tenéis niños que los llevéis un día, lo disfrutaréis seguro.



Después paseamos un poco por allí:


Vimos a los artistas urbanos que suelen estar por el parque, cada uno con su espectáculo:


 

Entre todos ellos me gustaría destacar al "Encantador de perros de Madrid", que tenía encandilados a niños y adultos con su actuación. En Youtube hay videos del espectáculo (ver AQUÍ) pero recomiendo verlo en persona, es mucho mejor.


Dimos una vueltecita más hasta que decidimos descansar en uno de los bares del parque en los que por 11€ nos tomamos 3 cervezas (tercios), un zumito y un batido de chocolate. Paramos cerca del Paseo de las Estatuas, donde aproveché para sacar la siguiente foto:


Una vez disfrutamos de aquel lugar, nos dirigimos a la estación de metro encontrándonos por el camino más artistas urbanos como el "Cabaret Ovejuno". Cogimos el metro hasta la Puerta del Sol, y fuimos a un bar llamado Sol Mayor. Allí mi tío nos invitó a almorzar unas patatas bravas riquísimas, un pulpo tan rico como las croquetas, los calamares y el adobo que también tomamos. Un sitio muy recomendado sin duda, céntrico (cerca del kilómetro cero) y con unos precios muy buenos.


Ya por la noche quedé con mis amistades madrileñas (en parte reencuentro holandés;)) para tapear, siendo el punto de quedada la estatua del Oso y el Madroño en la Puerta del Sol. En un principio no daba con la estatua y era porque la habían cambiado al que, según me dijeron, era su sitio original. Aquella noche había por allí algo de los Premios Goya aunque no me acerqué a cotillear. Algo de famoseo tuvo que haber por allí porque quienes estaban cerca no paraban de gritar.


De ahí fuimos a la Sidrería El Tigre de la calle de las Infantas, aunque estaba llenísimo y no permitían la entrada. El portero nos indicó que tenían una "sucursal" en la calle Hortaleza 23 que era mucho más amplia, así que nos desplazamos hasta allí. Yo invité a la primera ronda que fueron 3 cañas (más grandes de lo normal) y un Trina de naranja. Todo por 10€. Lo mejor es que venía acompañado de tantas tapas que no pudimos con ellas (yo al menos estaba lleno de la comilona de la mañana). Es lo mejor de este lugar, las bebidas son un poco más caras de lo habitual pero cenas que da gusto. ¡Muy recomendado!.


Al salir de la Sidrería El Tigre fuimos a visitar a la calle Amnistía la taberna más antigua de Madrid, llamada "La Cruzada". Tenía un aspecto mezcla de antiguo y moderno, un personal atento y un buen ambiente. Allí las copas salen a 5,50€, al menos la de Legendario con CocaCola, que me sorprendió encontrarlo por Madrid. Un sitio que recomiendo visitar, es también restaurante y aunque no miré la carta, debe de ser agradable el cenar allí.

Entre una cosa y otra llegamos al domingo, día en el que mi prima me iba a llevar al famoso Rastro de Madrid del barrio de Lavapiés. Llegamos allí sobre las 12 de la mañana y estaba llenísimo de gente, sobre todo la calle más principal en la que venden de todo. Aunque no fue esa la calle que más me gustó, en las pequeñas bocacalles pueden encontrarse todo tipo de objetos, cosas olvidadas que sorprenden a cualquiera. Hace unos años estuve allí y me encantó. Esta vez no fue menos, algo tiene el rastro que hace que me guste pasear por él.

Paseando llegamos a la Plaza de Cascorro, presidida por una estatua de Eloy Gonzalo, soldado español que en la Guerra de Cuba  se presentó voluntario para prender fuego a una posición enemiga. Para ello tuvo que deslizarse hasta ella, según dice la leyenda, amarrado con una cuerda por si caía para que pudieran recuperar su cuerpo. Allí con la lata de gasolina que llevaba le prendió fuego a su objetivo y pasó a la historia como el héroe de Cascorro.


Como estábamos hambrientos de andar, mi prima me llevó hasta la Plaza Mayor

Allí paré un momento para sacar la foto anterior y luego continuamos por el Arco de Cuchilleros hasta una zona por la que había pasado muchas veces pero que nunca me había fijado en lo que había en ella. Saliendo a la derecha de dicho arco hay una calle en la que se encuentran varios mesones, cada uno especializado en un plato (tortilla, champiñón, etc). 

 

Nosotros para empezar elegimos el Mesón de la Tortilla, en el que por 16,50€ nos tomamos una jarra de sangría y una buena tortilla. Este lugar te hace sentir como en casa, tiene un ambiente muy cercano y su personal es muy atento. Como anécdota queda que se extiende en forma de cueva (tiene bastante fondo) por los bajos de la Plaza Mayor, al igual que los otros mesones cercanos.



Luego cambiamos de sitio y fuimos a uno que estaba justo al otro lado de la calle llamado La Mazmorra, caracterizado en su interior como un castillo. Allí tomamos otra jarra de sangría, una ración de champiñones y otra de croquetas por 17,70 €. Es una buena calle para comer, los domingos no hay mucha gente en estos locales y se sale bastante satisfecho.


Entre comida y jarras de sangría ya iba llegando la hora de volver para recoger y emprender la vuelta. Fuimos a coger el bus y camino de la parada paramos par visitar la iglesia de San Isidro (también llamada Colegiata de San Isidro), en la que reposa el cuerpo de San Isidro. Allí pudimos ver a La Macarena madrileña y al Gran Poder madrileño, que salen en procesión todos los años desde que un grupo de sevillanos radicados en Madrid, entre los que se encontraban José Gutiérrez Ballesteros, cuarto conde de Colombí; el músico Joaquín Turina, el escultor José Rodríguez y Fernández-Andes (autor de las imágenes), Alfredo Aleix y el artista Juan Pérez Calvo Ferún, entre otros se decidieran a hacerla realidad. Fue ésta cofradía la primera en la ciudad en procesionar sus pasos con costaleros, y es la más antigua de la capital que venera imágenes andaluzas.

Luego pasamos por el Mercado de San Miguel, que según me contó mi prima, en su día lo iban a derribar pero la gente del barrio se opuso tan firmemente que lo acabaron reformando y convirtiéndolo en un mercado de productos selectos que se pueden degustar allí mismo con unas mesas puestas a disposición de los usuarios.


Regresamos del paseo, hice las maletas y salí de la casa una hora y 10 minutos antes para coger el bus de la línea 25 que me dejaría en la estación de Príncipe Pío para ir luego en metro hasta la Estación Sur en Méndez Álvaro. El 25 tardó bastante y eso ya me ajustaba mucho el horario. Con suerte llegué al bus a las 17:50, solo 10 minutos antes de que partiera para Sevilla. El metro en Madrid funciona muy bien pero el autobús tiene muy poca frecuencia, sobre todo los domingos. Lo compensa que la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de Madrid ha puesto wifi en ellos (aunque tienen bloqueado Instagram), pero si necesitáis ser puntuales no confiéis en el bus de Madrid. No es la primera vez que me la juega.

El camino de vuelta fue casi igual pero con dos pequeñas diferencias y una similitud importante. Las diferencias eran, en primer lugar, que si tenías unos auriculares podías ver y escuchar la cadena Cuatro que la llevaban puesta (aunque se cortaba a cada momento), y la segunda que en el área de servicio de Abades Bailén no tenían el wifi operativo. La similitud importante era que el wifi del autobús seguía sin funcionar.

Espero que os haya parecido interesante esta propuesta, tengo que publicar una más relacionada con nieve que he vivido hace poco, pero aun le queda un poco de edición jejeje ;)

Saludos!!

3 comentarios:

antonio dijo...

En granada celebra el día 2 de enero
Es la fiesta más representativa de cuantas tienen carácter histórico en la ciudad.
Se recuerda el día en el que los Reyes Católicos, tras rigurosas Capitulaciones firmadas en la cercana Santa Fe el 25 de noviembre del año 1491, tomaron posesión de la Alhambra.
Al amanecer del 2 de enero de 1492, y en el Salón de la Torre de Comares, Boabdil entregó las llaves de la Alhambra a Gutierre de Cárdenas. Una vez abiertas las puertas, Iñigo López de Mendoza, conde de Tendilla, entró al frente de una gran parada militar. Luego el confesor de la reina Isabel, fray Hernando de Talavera, dijo la primera misa y alzó la cruz y el pendón real de Castilla en la Torre de la Vela.

sarapika dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
sarapika dijo...

¡Menudo viajecito que te llevaste al cuerpo! Para mi, Madrid es como mi segunda casa, ya que he vivido allí 5 años, y la recomiendo para una escapada fin de semana. En dos días puedes ver las cosas más importantes, comerte unas buenas tapas y conocer un poco la noche madrileña. ¡Cómo lo echo de menos

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