3 abr. 2018

Escapadas: un día en Burgos

Como parte del finde castellano leonés con el que cerramos el año 2017, tras pasar un día en Valladolid y otro día en León con sus noches correspondientes, cogimos un tren que por 13,20€ cada uno nos llevó hasta Burgos, donde queríamos conocer como mínimo su Catedral y su gastronomía.

No nos habíamos documentado mucho para no ir con un programa de viaje estricto que cumplir, solamente teníamos previsto ir a ver la Catedral, probar la famosa morcilla de la localidad y ver el Museo de la Evolución Humana. El resto, lo que nos fuéramos encontrando y nos diese tiempo en las 24 horas que pasaríamos por allí.

Llegamos a la estación de trenes de Burgos a media mañana y como está alejada del casco antiguo, que es donde teníamos el hotel, cogimos un taxi que nos llevó desde la estación hasta casi al lado del hotel por 8,60€.

Alojamiento en Burgos

Nos alojamos en una habitación triple en el Hotel Jacobeo por 48,50€, que para lo céntrico que es está muy bien. Se ubica a cinco minutos andando de cualquier sitio al que se quiera ir y además de estar bien el trato de los trabajadores es amable.


La habitación es lo que podríamos calificar como neutra. Colores que pasan desapercibidos y mobiliario muy nuevo y suficiente para que la estancia sea de lo más agradable. Ademas, todo muy limpio. Un 10 para el hotel. Además en cuanto sales estás en una calle muy céntrica llena de actividad con la ventaja de que no se nota dentro del hotel.

Lo primero que hicimos fue ir a conocer la Plaza Mayor y tomar unas fotos por allí. Es una plaza muy grande, con forma irregular y con mucho trasiego de gente, al menos en época de Navidad que es cuando la conocimos. Fue concebida como una plaza en la que concentrar la actividad comercial de Burgos, siendo reformada en el siglo XVIII para orientar su función hacia la administración más que al comercio. 

Comer en el centro de Burgos

Dimos un buen paseo entre las calles que nos había recomendado la recepcionista del hotel para comer pero todos los lugares que nos dijo estaban llenos hasta arriba, ni con calzador entrábamos, así que fuimos buscando hasta llegar a El Soportal Tapería, donde por 36€ nos comimos 3 menús bastante completos. 



Los platos que pedimos fueron, entre otros, revuelto de morcilla, carrillera, churrasco, un potaje muy rico y algunas cosillas más. Todo muy bueno y en una cantidad suficiente, además, al pedir vino te ponen la botella llena para que te sirvas lo que quieras. Y por si fuera poco, el postre.

Catedral de Burgos

Tras el homenaje fuimos a conocer la famosa Catedral de Burgos, situada en una gran plaza con una fuente. Esta Catedral, cuyo nombre completo es Santa Iglesia Catedral Basílica Metropolitana de Santa María (casi nada), comenzó a construirse en el siglo XIII siguiendo directrices del gótico francés. De hecho no hace falta estar muy puesto en arquitectura (como es el caso) para ver que se asemeja mucho a las grandes catedrales francesas. 

En siglos posteriores la Catedral de Burgos fue sufriendo reforma tras reforma, añadiendo nuevos elementos importantes estructuralmente y también decorativos. Además, a lo largo de los años fue acumulando en su interior numerosos tesoros arquitectónicos como La Sagrada Familia de Sebastián del Piombo, o el Santísimo Cristo de Burgos, imagen que tiene gran cantidad de devotos.

No sabemos por qué razón pero cuando fuimos a ver la Catedral todo su entorno estaba desierto. Más tarde sí había turistas y locales subiendo y bajando pero en ese primer momento nadie. Eso nos permitió echar fotos de la Catedral y la plaza en su estado más natural. También aprovechamos para entrar en una tienda de souvenirs cercana y comprar algunas cosillas para la familia, entre ellas la típica morcilla.

Iglesia de San Nicolás de Bari

Seguimos el paseo y justo subiendo las escaleras que hay junto a la Catedral pasamos por la puerta de la iglesia de San Nicolás de Bari, también conocido como Santa Claus, protector de quienes se van a casar. Esta iglesia es de las más antiguas de la ciudad, mencionada en archivos del siglo XII, en pleno recorrido del Camino de Santiago. 

Subir al Mirador del Castillo de Burgos

En el hotel nos recomendaron ir a un Mirador junto al Castillo que no estaba muy lejos desde el que se puede tener un punto de vista general de toda la ciudad. Para llegar hasta allí fuimos hacia la izquierda desde la iglesia de San Nicolás de Bari y pasamos por delante del Arco de Fernán González. Este arco del siglo XVI es un reconocimiento a la memoria de Fernán González, quien fuera primer conde independiente de Castilla en el siglo X.

Tras no mucho caminar, siempre hacia arriba, llegamos casi agotados (tenemos que hacer más deporte...) al Mirador del Castillo de Burgos. Desde allí obtuvimos unas vistas bastante bonitas de Burgos, su Catedral y algunos de sus edificios históricos. 



Ya puestos a subir por el Cerro de San Miguel, nos animamos y seguimos andando hasta la puerta del Castillo de Burgos, que en ese momento estaba cerrado aunque por las rendijas de la puerta pudimos tomar alguna foto. En origen en el siglo IX fue una torre solamente pero a medida que aumentaba el valor estratégico del Cerro de San Miguel fue ampliándose y fortificándose con elementos defensivos de una importancia considerable.  

Iglesia de San Esteban

Emprendimos la bajada por el lado opuesto para conocer nuevas calles y por el camino nos encontramos con la iglesia de San Esteban, que al igual que la Catedral tenía una plaza delante que en ese momento también estaba bastante solitaria.


El paseo se hizo agradable, por calles muy solas y llenas de tranquilidad, en las que pudimos tomar algunas fotos y recrearnos con las vistas, aunque no mucho porque empezaba a caer la noche y bajaba la temperatura. 

Seguimos bajando en dirección al Museo de la Evolución Humana, sin hacer parada hasta llegar al río Arlanzón a través del puente de San Pablo, que en ese momento estaba lleno de gente que iba de un lado a otro en busca de sus compras navideñas. 

Museo de la Evolución Humana

El Museo de la Evolución Humana de Burgos, es un entorno que agrupa a los elementos más importantes hallados en la Sierra de Atapuerca junto a explicaciones muy didácticas sobre la evolución del ser humano a través de la historia. La entrada nos costó 6€ por persona, un buen precio teniendo en cuenta que lo que allí se puede ver es algo único en el mundo. Además, si estás en situación de desempleo, entras gratis. Una buena iniciativa.

Entre los restos más importantes que vimos en el Museo de la Evolución Humana encontramos lo fósiles del Homo Antecessor, un homínido de hace 850.000 años. Aquí no mostraremos fotos de estos fósiles debido a la prohibición de hacerlas pero también es verdad que cuando estás dentro ante este antiguo pariente nuestro no piensas más que en admirarlo e intentar dar crédito de que lo que está ante ti tiene casi un millón de años.


También en el museo hay recreaciones de los sistemas de búsqueda y limpieza que siguen los arqueólogos a pie de yacimiento, lo que junto a los vídeos nos hace ser conscientes de la ardua labor de recuperación, identificación y conservación de los fósiles que van encontrando.



Pasear por la tarde en Burgos

Salimos del museo y nos encontramos un casco antiguo de Burgos rebosante de vida, con mucha gente que iba de un lado para otro con bolsas de compras, riendo, y llenando los bares de la zona. Una alegría pasear por Burgos por esas fechas.





Tomar café en el casco antiguo

Antes de volver al hotel para una ducha hicimos parada en su misma calle para tomar un café y entrar en calor en un bar llamado El Bosque Encantado, que en su interior simula ser una mezcla entre una calle de pueblecito y un bosque. Fue un rato muy agradable, si estás por el centro de Burgos merece la pena entrar. 

Cenar en Burgos

Para cenar nos vimos en las mismas, todo lleno, aunque habíamos echado el ojo por la tarde a un sitio llamado Hammmbur en el que vimos que ponían unas hamburguesas que se escapan de lo típico. 

Pedimos para cenar una hamburguesa de vaca premium con morcilla, pero no la carne y rodajas de morcilla encima, eso no, sino la carne mezclada con la morcilla. Muy buena. Otra de vaca premium con queso filadelfia, calabacín a la plancha, champiñones y tomate, buenísima la mezcla. También un perrito de un tamaño considerable, unas patatas para picar y una ensalada. Todo eso con los refrescos, por 36€. Muy recomendada su visita, pero es mejor ir pronto porque luego no hay sitio y se forma mucha cola en la puerta. 

Para cerrar la noche volvimos a ir a El Bosque Encantado, donde la noche empezaba a tomar forma y a animarse a ritmo de música comercial. Allí nos tomamos una copa (6€) antes de ir a la cama, ya que teníamos reservada una visita guiada por el centro histórico de Burgos a la mañana siguiente. 

Desayunar en Burgos

Y comenzó un nuevo día con la búsqueda de un sitio para desayunar. En el hotel la opción era un bufé por 7€ por persona así que salimos a ver más opciones. Tras mucho andar y ver que todo estaba cerrado o solo ponían bollería, preguntamos si ponían desayunos con tostadas en un bar que estaba empezando a preparar el día. Casa Pancho se llamaba. 

Quien nos atendió nos dijo que sí y tras reírse un poco de nosotros por no entender él lo qué le estábamos pidiendo le explicó a la cocinera cómo hacernos las tostadas (mal vamos para ser un sitio donde se supone que ponían desayunos...). Nos pusieron tres tristes recortes de barra de pan a cada uno con una loncha grande de jamón york cortada en tres encima y un refregón de tomate. Eso con 3 cafés, 12€. Conclusión: ahí no ponen desayunos pero era una buena oportunidad de empezar el día metiéndole 12€ a unos turistas a cambio de un amago de desayuno

Ruta guiada por el centro de Burgos

Volvimos al hotel a dejar las cosas en la consigna para irnos hacia el punto de encuentro junto a la Catedral desde donde haríamos una ruta guiada con la empresa Burgos Turismo por 5€ por persona. 

Durante la ruta fuimos recorriendo el casco histórico pasando por algunos de los lugares en los habíamos estado el día anterior, pero claro, entendiendo mucho mejor qué es lo que estabas viendo, fijándonos en detalles y conociendo historias y anécdotas de cada rincón del centro de la ciudad. 

Es una ruta muy centrada en los alrededores de la Catedral, explicando al detalle la historia y significado de cada elemento que decora las puertas y los muros de la misma. También los edificios que la rodean, lo que fueron antiguamente y lo que son en la actualidad, y las plazas, en las que fuimos viendo qué función tenían hace siglos y cómo fue cesando con el paso del tiempo.

Abandonando el entorno de la Catedral pasamos por el Paseo del Espolón, que vimos iluminado la noche anterior. En él había aún más actividad que cuando lo vimos y pudimos tomar una foto lateral del trascurso del río a lo largo del paseo.


Por último, como cierre a la visita guiada, paramos frente al Arco de Santa María, que también vimos la noche anterior, donde la guía nos explicó la historia y cómo había ido adquiriendo con el paso de los años el aspecto majestuoso e imponente que luce hoy.


Como despedida a la entretenida visita guiada, la guía nos propuso a todo el grupo hacernos una foto que más tarde colgaría en el Facebook de la empresa y que podríamos rescatar, cosa que como se puede ver a continuación hemos hecho. Sin duda una buena forma de poner el cierre a la visita.

Cuando acabamos la ruta fuimos dando vueltas buscando un sitio para almorzar. Todo estaba lleno y donde había sitio no nos convencía. Total, que cada vez se hacía más tarde y acabamos en lo conocido, un Telepizza situado en Plaza la Vega. Allí por 25,90€ nos dimos un buen homenaje de pizza.

San Lesmes, patrón de Burgos

Tras el almuerzo, dimos un paseo para bajar la comida que nos llevó hasta la iglesia de San Lesmes, junto al río Vena, que rodea los muros de la ciudad. En ella reposan los restos del patrón de la ciudad de Burgos que da nombre al templo. Tiene su origen en una capilla en dedicada a San Juan Bautista en el siglo XI aunque el aspecto que presenta en la actualidad es consecuencia de la reforma que se le practicó en el siglo XVI.


Justo al lado, también vimos los restos del antiguo Monasterio de San Juan, en el que San Lesmes ejerció como Abad en su día. Fue construido a finales del siglo XI, donado al monje Lesmes por los reyes Alfonso VI y Constanza de Borgoña como centro asistencial para peregrinos jacobeos. Junto a otros monjes atendió a peregrinos hasta 1097 que murió, fue honrado como santo y nombrado patrono de la ciudad en 1511.     


Por último, para finalizar la estancia en Burgos, recogimos las maletas y por 10,60€ un taxi nos llevó hasta la estación de tren para volver a Valladolid y al día siguiente a Sevilla.
 

¡Un saludo!

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