13 sept. 2014

.: Finde 015: Toledo :.

El viaje a Toledo fue un mini finde entre semana de los de salir un día muy temprano por la mañana y volver al siguiente por la noche. Fueron 476 Km por trayecto, mucho para tan poco tiempo, pero mereció la pena conocer esta ciudad de Castilla-La Mancha

Una ciudad conocida como "La ciudad imperial" por haber sido la residencia de Carlos I y también como "La ciudad de las tres culturas", por haber convivido en ella durante siglos los cristianos, judíos y musulmanes.

Salimos tempranito y paramos durante el camino para desayunar en la Estación de servicio Tamoil Marmolejo. Pedimos un Colacao y una tostada entera con aceite, y un Bifrutas con una entera de jamón york y queso. El total del desayuno fue 6'70€ más 1'20€ de una botella grande de agua. Como se puede ver en la imagen el pan era de los buenos y el cargamento también venía bien despachado.

Tras 328 Km hicimos una nueva parada en Valdepeñas con la idea de estirar las piernas un poco y conocer "el molino más grande del mundo", construido gracias al esfuerzo que el pintor Gregorio Prieto dedicó a la conservación de estas construcciones.

Este molino se sitúa en una gran plaza en la que es muy fácil aparcar. Cuando llegamos estaba cerrado y según la web de Valdepeñas ese sigue siendo su estado. Esta localidad destaca también por su vino, pero como no queríamos retrasar mucho la llegada a Toledo sólo hicimos esta parada para ver el molino y comprar algo de picoteo.

Por fin llegamos a nuestro destino y lo primero que hicimos fue dejar el coche delante del hotel en el que nos íbamos a alojar con la idea de aprovechar al máximo el día y luego volver, recoger las maletas, subir, y descansar para el día siguiente. Hay que decir que la elección fue un acierto, estaba a 5 minutos andando del centro aunque más adelante hablaremos con detalle del hotel.



Nos adentramos en el casco histórico de Toledo a través de la Puerta Nueva de Bisagra, de origen musulmán aunque con el aspecto reconstruido del siglo XVI. En su interior hay una pequeña plaza en la que el visitante queda aislado casi completamente del ruido exterior, una gran diferencia teniendo en cuenta que por dentro y fuera pasan constantemente coches y autobuses.



A pocos pasos se encuentra la iglesia de Santiago el Mayor (S. XIII), construida en mampostería y ladrillo sobre una antigua mezquita por orden de Alfonso VI tras la reconquista de la ciudad.  

Siguiendo el recorrido indicado para turistas se pasa muy cerca de la Puerta de Mardón (Bab al-Mardun) o del Cristo la Luz. Esta puerta, la más antigua de la ciudad, data del siglo X y recibe su nombre de la mezquita que tuvo a su vera en ese siglo.

Tras la reconquista, dice la leyenda que el caballo de Alfonso VI se inclinó sobre una baldosa dejando ver una luz que salía de una estancia que estaba tapiada. En ella, había una imagen de Cristo que había sido guardada para protegerla.

A continuación nos encontramos con dos puertas muy cercanas, la Puerta del Sol y la Puerta de Alarcones, ambas de época islámica. Investigando un poco la razón de esta cercanía he podido leer que se trata de una doble defensa debido a que por esa parte, al no pasar el río Tajo, era la zona más vulnerable para ser asaltada y en el caso de que los invasores pudiesen atravesar la primera puerta tendrían que seguir batallando para pasar la segunda.


Desde la primera puerta todo el camino era cuesta arriba, y casi llegando a "la cima" del trayecto vimos el exterior del Palacio de Congresos de Toledo.

Justo al lado está el Paseo Miradero que como tenía una grúa por la obra que había debajo estropeaba la vista panorámica, así que la tomamos desde un poco antes y quedó muy bien. Este Paseo se asienta sobre la antigua muralla, concretamente sobre la Puerta de Perpignan, lugar hacia el que llevaba.


Seguimos el recorrido hasta la famosa Plaza de Zocodover, que recibe su nombre de su antigua función de zoco. La construcción de esta plaza fue motivo de choque político entre el concejo de la ciudad y Felipe II, siendo su aspecto actual el resultado incompleto del proyecto inicial. Es una plaza con mucha vida, un punto de encuentro de turistas y residentes que da entrada a la zona más antigua de Toledo.


Nos fuimos adentrando en la zona más puramente turística (llenísima de turistas incluso entre semana) por la calle Comercio, una calle que como su propio nombre indica, se caracteriza por su gran número de comercios.

Hay de todo en esta calle, pasear por ella es perderse entre tiendas, es un buen lugar para llevarse algún recuerdo de la ciudad.

Desembocamos en un lugar un poco más abierto en el que encontramos de frente el Teatro de Rojas. llamado así en honor al toledano Francisco De Rojas. Fue inaugurado a finales del siglo XIX tras ser construido sobre un antiguo corral de comedias llamado el Mesón de la Fruta. 


Cogimos desde ahí por una callecita hasta dar con la fachada de la Posada de la Hermandad (S. XV) un edificio levantado como sede y cárcel de la Santa Hermandad. Por la noche visitaríamos este edificio haciendo una ruta, pero ya hablaré de eso más adelante. 

Llegamos a la plaza en la que se encontraban varias de las construcciones más importantes de la ciudad. Por un lado el Palacio Arzobispal, donado por Alfonso VIII al arzobispo de Toledo en el siglo XIII, siendo a partir de ese momento objeto de numerosas ampliaciones por parte de cada nuevo inquilino, incluyendo su unión con la catedral.
También en la plaza se sitúa el Ayuntamiento de Toledo, construido con vistas a establecer relación con la catedral de la localidad. Su construcción se alargó durante varias decadas entre los siglos XVI y XVII.

Y por último la Catedral de Santa María de Toledo, llamada también Catedral Primada de España. Su construcción empezó en el año 1226, acabando sus últimas modificaciones en el siglo XV. Se dice que en el lugar que se encuentra hubo en el siglo VI otro templo cristiano. Posteriormente, tras la invasión musulmana, fue construida una mezquita en el lugar de la cual aún se aprecian algunos vestigios formando parte de la actual catedral.

Continuamos con el callejeo hasta la calle del Pozo Amargo. En ella, cuenta la leyenda que se encontraba la mansión de Leví, un judío cuya hija mantenía un romance secreto con un cristiano llamado Fernando. Una noche, tras encontrarse en unos jardines cercanos, un puñal acabó con la vida del cristiano en presencia de la joven judía, y para más gravedad, fue el padre de ella el autor del crimen. Desde entonces, ella lloró por su amado todas las noches sobre el pozo de la fotografía. Tanto, que sus aguas se volvieron amargas. 


Pasamos por la fachada del Convento de Santa Úrsula, un templo del siglo XIII que poco a poco fue aumentando su tamaño en torno a 2 patios gracias a las viviendas que los ciudadanos fueron cediendo a su alrededor. Destacan en él los restos de la iglesia mudéjar de 1360, aunque se cree que anteriormente existía otra en la que realizar el culto.


El paseo nos llevó hasta la iglesia del Salvador, la más antigua de Toledo y la segunda más importante de la ciudad. Data del siglo XI y fue anteriormente una de las mezquitas más importantes. En la actualidad mezcla elementos islámicos con otros de origen romano y visigodo.

Llegamos hasta la Parroquia de Santo Tomé, a la que cuesta entrar 2´5€. En ella se puede visitar el cuadro del Entierro del Duque de Orgaz), un óleo de 4.80 x 3.60 pintado por El Greco entre 1586 y 1588. Es impresionante el nivel de detalle y sobre todo el significado de cada elemento que compone el cuadro (Ver aquí). Si vais a Toledo tenéis que hacer parada obligada en este lugar.


Íbamos buscando un lugar para almorzar del que habíamos leído cosas buenas, así que fuimos bajando por la calle Reyes Católicos, hasta que llehamos a un lugar con bastante encanto en el que lo primero que sorprende es un edificio a la izquierda del que no he podido conseguir información. Parece que es una casa particular en su parte alta aunque igual previamente fue destinado a otra función.


También en la misma plaza se encuentra el Convento de San Antonio de Padua, fundado en 1525. Es de monjas franciscanas y según he podido leer casi todo lo que contiene el convento es fruto de donaciones de otras congregaciones tras la quema y destrucción durante la guerra de independencia.

En esta plaza que he comentado, la de San Juan de los Reyes, encontramos el templo que le da nombre, el Monasterio de San Juan de los Reyes. Este monasterio, construido bajo el patrocinio de la reina Isabel entre los siglos XV y XVI, está abierto al público y entrar sale por 2´5€. A este lugar volvimos después de almorzar ya que iba siendo hora y había hambrecilla.

Por último antes de ir al restaurante que elegimos, visitamos la Puerta del Cambrón, una de las más antiguas de la ciudad, ya que existía durante la dominación visigoda. La estructura es musulmana, y ya en el siglo XV fue denominada "puerta de los judíos" debido a que era el acceso a dicho barrio.

Entre 1571 y 1573 se reedificó casi por completo, y aunque ha sufrido numerosos cambios posteriormente, apenas fueron insignificantes. De hecho, aún conserva las antiguas hojas de la puerta chapadas en hierro.



Paramos a almorzar en Restaurante Museo de Productos de Castilla La Mancha (donde el menú cuesta 12'10€/persona). Pedimos un par de menús con vino y agua como bebidas, ensalada de ventresca con asadillo de pimiento, sopa castellana, carrillada al oporto y merluza a la romana con alioli de pera. Estaba todo riquísimo, y para poner la guinda pedimos de postre tarta de limón y tarta de queso. El total 24'20€. Sin duda merece la puntuación que tiene en TripAdvisor.


Tras el almuerzo visitamos el Monasterio de San Juan de los Reyes (2'5€/persona). Es el edificio patrocinado por los Reyes Católicos con más importancia en España. De hecho la intención inicial de estos era que sirviese como mausoleo real. Se construyó entre final del siglo XV y primera mitad del XVI.
Es un lugar en el que merece la pena estar y disfrutar de él, pasear por sus salas y relajarse en el silencio del claustro. En la puerta había gente que al escuchar que había que pagar se dieron la vuelta, pero para lo que es, el precio que tiene se puede considerar bastante barato.



Al salir pasamos por el  Colegio de doncellas nobles, fundado en el siglo XVI por el Arzobispo de Toledo y anexionado a una ampliación de principios del siglo XX.
Continuando con el paseo dimos con la Iglesia san Pedro Mártir,construida a finales del siglo XVI. En la actualidad se utiliza como salón de actos de la Universidad de Castilla La Mancha. Destacan en su interior varias esculturas en piedra, entre ellas la de Garcilaso de La Vega.

En la plaza Juan de Mariana encontramos la iglesia San Ildefonso, un gran edificio barroco del siglo XVII. Se la conoce también como iglesia de los jesuitas por pertenecer a esta orden. Tanto en su interior como fachada está representado el momento en el que la Virgen María impone la casulla a San Ildefonso (leer aquí), He podido averiguar que desde su torre se obtiene una gran vista de la ciudad de Toledo por lo que si tenéis la oportunidad... no lo dudéis ;)
A continuación visitamos las Termas romanas de Amador de los Ríos. Estas termas reflejan varios momentos claros de construcción. El primero en el siglo I y el segundo en el siglo II d.C., más tarde debió venirse un poco abajo y dejarse a su suerte. Sobre él se construyó un silo en el siglo XII y dos aljibes en el XVI. Se descubrió en 1986 y en 2002 se puso en valor.

Entre paseo y paseo llegó el momento de empezar la ruta que habíamos contratado con RutasdeToledo.es, concretamente la ruta de "Toledo mágico y legendario". Entre otras cosas visitamos la sede de la Santa Hermandad (según nos explicaron era como una especie de guardia popular), sus mazmorras, la escena de la dormición de la virgen en la fachada de la Catedral, la historia de la calle de los muertos, las momias de la iglesia de san Andrés y muchas más cosillas curiosas. Muy recomendada su contratación!

Y tras la intensa jornada, fuimos al hotel que habíamos reservado. Aunque previamente habíamos leído que una vez llegas a la recepción te cambiaban a otro de menor categoría que tenían anexo, lo cogimos por el precio y la ubicación: 30 € en solo alojamiento y justo fuera de las murallas y al lado de la Puerta Bisagra.

Hicimos la reserva en el Hotel Duque de Lerma*** (que por lo que se ve en el enlace ya le han bajado una estrella) y nos la dieron el el Hotel Martín**, que viene a ser de los mismos dueños y se comunican entre ellos. Se ve que abrirán el de más categoría para fechas de mayor ocupación.

Pedimos una habitación tranquila y nos dieron una que daba a un patio interior, era pequeña, lo justo para las maletas y los huéspedes, y con el mobiliario un poco antiguo, pero para nosotros era lo de menos. A la llegada, olía mucho a tuberías. Pregunté en recepción si nos podían cambiar pero me dijeron que ya no me podrían dar cama de matrimonio como había solicitado. Total, que me subí con un bote de ambientador elimina olores y ya está. Lo dicho, tampoco se le puede pedir más por 30 €.


Además del precio y la ubicación, lo bueno que tiene es la zona de parking, que puedes acceder hasta la misma puerta del hotel. No recuerdo el precio, pero la zona azul se pagaba ciertas horas y salía bastante económico.

Salimos a cenar a un bar cercano llamado Bar Hostal Los Gavilanes, Allí nos pedimos una ración papas bravas (4€), dos sándwich cubanos (4€), dos pinchitos (2€) y dos refrescos (2'20€!). Estaba todo muy bueno y salimos llenísimos de comer, y aunque el total fue 21'40€, que estaba bien, el precio de los refrescos estaba un poco pasadillo. Pero la verdad es que bien en general.


Al día siguiente nos dirigimos al famoso Alcázar de Toledo,Es un edificio imponente que esperaba que estuviera por fuera un poco peor debido al asedio que sufrió durante la Guerra Civil (por eso de conservar un poco la imagen heroica que siempre se ha querido transmitir) pero nos encontramos un edificio muy cuidado y bastante modernizado.

Su aspecto actual, una gran fortificación rectangular, se debe a la idea del emperador Carlos V de tener una residencia a la altura de su cargo. Para ello, destruyó el anterior castillo medieval y construyó encima el nuevo. No obstante, las ruinas bajo el actual Alcázar nos hacen saber que siempre fue un lugar estratégico en el que se asentaron distintos edificios. Por ejemplo, en el siglo III fue un palacio romano en el que se estableció el pretor, y más tarde durante la dominación musulmana Abd al-Rhaman II y III iniciaron obras para fortificarlo.



El edificio del Alcázar también alberga un Museo Militar en el que se pueden ver los distintos instrumentos de guerra que el ejército español ha ido utilizando en los últimos siglos. Además, justo cuando lo visitamos había una muestra temporal de soldados de plomo en el que se hacía un repaso a los distintos cuerpos militares españoles a través de la historia.

En otra zona del museo hay una amplia colección de armaduras medievales, algunas muy ricas en detalle. También se puede visitar la tumba del General Moscardó, quien fue nombrado por Franco el primer conde del Alcázar de Toledo debido a que fue quien encabezó la resistencia al asedio durante la Guerra Civil.

El edificio también expone otros artículos como armas de fuego espadas, cañones, etc. Llega un momento en el que la cantidad de "información" recibida llega a saturar y es necesario salir al patio central a tomar un poco el aire (foto derecha). Es un gran patio, enorme, en el que reina la tranquilidad y en el que te puedes imaginar la de cosas que a lo largo de la historia se debieron de vivir allí.


Si por el contrario se quiere salir a tomar el aire por la parte exterior se pueden encontrar unas vistas impresionantes. El Alcázar domina una colina desde la que se puede conseguir un gran control de todo (que ahora no hace falta pero en su día sería muy valioso). En la foto de la izquierda se puede observar un pequeño castillo en el que en la actualidad se ubica un albergue juvenil. 


Finalizamos la visita al Alcázar y fuimos hacia la conocida Sinagoga del Tránsito, la cual integra el Museo Sefardí. Este edificio fue construido entre los años 1355 y 1357 por Samuel ha Leví, tesorero del rey castellano Pedro I. En 1492, tras la expulsión de los judíos, fue convertido en templo cristiano, siendo conocido como Santa María del Tránsito. Ya en 1964 se habilitó en su interior el Museo Sefardí, que desde que abrió sus puertas al público en 1971 es considerado "la más bella representación del arte mudéjar toledano".



Antes del almuerzo fuimos al Museo Casa del Greco, En él se exponen piezas datadas entre el siglo XVII y XVIII, y no solo del Greco, sino también obras basadas en la sociedad toledana de la época. Este museo fue fundado a inicios del siglo XX, cuando el segundo Marqués de la Vega Inclán reunió varias obras dispersas del artista cuyo número con el tiempo fue incrementándose. De este museo destacaría la sala en la que se exponen los cuadros de Jesús y los doce apóstoles. En la fotografía no se capta la sensación que se percibe al estar allí, pero más o menos os podréis hacer una idea. 


Para almorzar había bastante donde elegir. Al final nos decidimos por el Mesón Corral don Diego en la plaza que le daba nombre. Pedimos dos menús, cada uno 10€, con primeros que fueron judías blancas con perdiz y migas, y de segundos carcamusa y codornices estofadas. ¡Todo buenísimo! Y de guinda el postre, mousse de chocolate y natillas. Muy bien este sitio para almorzar.



Por último intentamos visitar las Cuevas de Hércules pero ya las pillamos cerradas y no nos dio tiempo. Son unas cuevas abovedadas de época romana que como se puede ver pinchando AQUÍ, tienen muy buena pinta.

Antes de irnos pasamos por la Confitería Kilimanjaro, en la que el día anterior habíamos comprado algunos dulces que de buenos que estaban nos hicieron repetir. Recomendada una paradita en este sitio.

Y llegó la hora de la despedida de esta visita a Toledo en el Año de El Greco. Un regalazo que disfruté como un enano, y por supuesto en la mejor compañía ;)


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