3 feb. 2015

Escapadas: un día por Gibraltar

El pasado verano nos fuimos a Tarifa a pasar un fin de semana con la mala suerte que entró levante fuerte. Pensamos un plan alternativo y cogimos el camino para visitar Gibraltar durante uno de los días de estancia.

Allí nos fuimos directamente para la parte más turística, la reserva natural conocida como Upper Rock. Hay que destacar la mala señalización para llegar y lo laberíntico que es Gibraltar, pero por suerte sus ciudadanos son amables y te indican bien el camino. 

Llegamos a la puerta de la reserva y había dos opciones, hacer el viaje a pie por un precio muy económico (advierto que es una locura debido a la pendiente y las distancias que hay que recorrer) o hacerlo en el coche pagando 14€ por persona y 3€ extras por meter el coche en la "reserva natural" (que fue la opción que elegimos).


Nos dieron toda la información necesaria y empezamos nuestro tour por la parte guiri de Gibraltar. La primera parada fue en la entrada a St Michael´s Cave o Cueva de San Miguel, una cueva originada por la filtración del agua de la lluvia a través de la roca caliza. Su nombre le viene de una gruta parecida que hay en Italia donde dicen que se apareció el Arcangel Miguel.

Antes de entrar dimos una vueltecilla por una especie de centro de visitantes en el que hay información y una tienda de souvenirs con unos precios bastante altos. La mayoría de los artículos están basados en los monos que por allí andan, los cuales les quitan la comida a los turistas descuidados.

Entramos en la cueva y aquello era impresionante... aunque muy humanizado. Según he podido leer, recibe más de un millón de visitantes al año. Me recordó mucho a la Cueva de la Pileta, en Benaoján, en la que estuvimos hace un tiempecito, aunque ni punto de comparación el estado de conservación de una y otra ni sus circunstancias, la de Gibraltar por ejemplo la utilizan incluso como auditorio y a la de Benaoján la gente entra con cuentagotas.

Aquí pongo unas fotos de su interior, aunque no se ven muy bien por la luz y la humedad, permiten hacerse una idea de cómo es el sitio:


Al salir cogimos el coche y nos desplazamos hasta los túneles conocidos como Great Siege Tunnels, que mitad naturales mitad hechos por el ser humano han servido como defensa a Gibraltar desde hace siglos, sobre todo durante el sitio al que fue sometido el Peñón por parte de franceses y españoles en el siglo XVIII.

Antes de entrar pudimos contemplar desde un mirador toda la ciudad con el cementerio a los pies del Peñón, su puerto y aeropuerto. Así se veía:


Nos adentramos en los túneles y en ellos pudimos aprender cómo vivía la gente que allí se resguardaba, cómo se defendían y cómo iban ampliando los túneles para tener más posibilidades de supervivencia y resistencia.


Dentro había miradores desde los que se pueden obtener muy buenas vistas del mar:


La siguiente parada fue en una especie de casa en ruinas en la que había una muestra sobre cómo vivían los gibraltareños durante el asedio, con maniquíes vestidos de la época para hacerse una idea.


Lo mejor de ese lugar son las vistas que ofrece un rinconcito, desde el que se puede ver la localidad gaditana de La Línea:
Tras esto nos dimos una vueltecita por más túneles (de la II GM) y fuimos a visitar el Moorish Castle o Castillo Árabe, construido en el siglo XII por los primeros constructores en el Peñón, los árabes, que  lo llamaron Medina Al Fath, "ciudad de la victoria".


La verdad es que está muy bien reformado y se puede llegar hasta lo más alto, obteniendo unas buenas vistas que nos hace idea de lo que pudieron vivir los que allí estuvieron resistiendo los ataques de los cristianos. Aunque allí no lo vi, he leído que aún quedan cañonazos en las paredes de este castillo.

Antes de comer paramos en una gasolinera para llenar el depósito (por eso de que allí el combustible es más barato), y echamos 40€ de gasoil que dieron para 32 litros, a 1'25€/litro. No es que sea un disparate de ahorro, pero en España está a unos 10 céntimos más el litro. Algo es algo.

En la gasolinera nos recomendaron un parking en el que dejar el coche por ser muy céntrico, y además la entrada estaba a la salida de la gasolinera. Se trataba de un edificio enorme con varias plantas dedicadas a aparcamientos. Al dejarlo allí salíamos directamente a la famosa Casemates Square, una plaza llena de comercios y locales destinados a la hostelería. 

Hay que decir que a los negocios gibraltareños que se ubican en la plaza se les va un poco la cabeza con los precios, no es lógico que una hamburguesa de local de comida rápida, básica total, con unas míseras patatas y un refresco pequeño salga por 10€ o más.

Así que para que no nos metieran un sablazo y comer medianamente bien nos dimos una breve vuelta (fallo mío porque teníamos que haber andado un poco más) y nos sentamos en un lugar llamado Verdi Verdi.

Le preguntamos al encargado para sentarnos en la terraza y al principio nos dijo que no sabía español, solo inglés, y nos mandó a una camarera que parecía que aquel era su segundo día allí. Le preguntamos por la carta y nos dijo que teníamos que entrar dentro a mirar en la pared.

Había poco donde elegir así que fuimos a lo seguro, un falafel wrap para cada uno. De repente el encargado nos preguntó si lo queríamos picante (de pronto ya hablaba español) y nos explicó lo que llevaba el falafel wrap.

Le dijimos que poquito picante y mientras mirábamos las ensaladas el encargado le dijo en inglés a la camarera que nos pidiera que nos saliéramos de una vez a la terraza.

La chica, con mucho apuro, nos lo pidió de buena manera pero aún nos quedaban por pedir las bebidas y una ensalada. Pedimos una de las típicas beans con verduras y al preguntarle qué eran las bebidas (todo era inglés) la chica no sabía que era cada cosa así que dijimos "esta" y nos salimos.

Nos sirvieron al momento  un platito pequeño de la ensalada de beans con verduras (sin aliñar, aunque se veía muy buena y fresca) y al poco tiempo llegaron los falafel wraps. Eran enormes, llevaban una pasta de garbanzo, verdura y estaban escasitos de carne. Lo del tema de "poco picante" parece que no lo entendió muy bien el encargado y como consecuencia comenzamos a echar fuego por la boca.

Y luego llegó la multa, 20´40€ por los dos falafel wraps, la ensalada y dos latas de zumo de mango. Para lo que es la zona estaba bien de precio, pero el trato tan... extraño... nos dejó mal sabor.

Dimos un paseo por la zona más céntrica a ver si veíamos algo destacable para comprar, pero nada, estaba todo por las nubes. Parecía que todo lo que se salga de tabaco, colonia o combustible es incluso más caro que en España. Y entre que no íbamos con idea de comprar nada y que tampoco había mucho que destacar, nos fuimos al parking a recoger el coche y emprender la vuelta encontrándonos que, por menos de dos horas, nos iban a clavar 5'50€. God saves the Queen! 

Luego para salir nos llevamos más de una hora atascados en la frontera. La guardia gibraltareña decía que la policía española estaba montando el atasco y cuando llegamos a la parte española se veía claramente que eran los gibraltareños los que tenían parada la cola. ¿Con qué motivo? Pues quizás alguna protesta laboral o quién sabe... 

Curioso que la zona de la cola de Gibraltar tenía carteles en los que decían que si había quejas porque te hicieran esperar podías quejarte en Gibraltar.gov.gi/onlineforms (deben estar más que acostumbrados supongo...) y dejar de cuentos y de impaciencias a los guardias.

Y tras una larga espera, pudimos escapar de allí y dar por finalizada la escapada, una jornada tranquilita en la que nos acercamos y conocimos un poco más este lugar tan peculiar como polémico en el que el idioma inglés adquiere un curioso toque andaluz.

Saludos!

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